Como el amor frena el pecado.

 

El pecado ejerce poder sobre el cuerpo humano mientras el hombre permanece separado de Dios, y esa separación se mantiene cuando se rechaza o se ignora la Palabra de Dios. No leer ni obedecer las Escrituras bíblicas produce distancia con Dios, y donde hay distancia de Dios, el pecado toma dominio/control sobre el cuerpo y tiene el poder de mantenerte atado.

Nadie puede vencer el pecado únicamente con fuerza de voluntad, moralidad o conocimiento humano. Solo cuando una persona entra en una relación real y viva con Dios por medio de Jesucristo, aceptando Su muerte, arrepintiéndose de corazón y siendo bautizada, su vida comienza a ser transformada por la Palabra de Dios. Porque esta Palabra instruye, guía, corrige y enseña.

Esto ocurre porque la persona entra en el conocimiento de quién es Dios, cómo Él obra y cómo Él cuida de Sus hijos. Entonces, el dominio del pecado es quebrantado por la fuerte conexión que nace entre la persona y Dios. El amor desarrollado por medio de la lectura se convierte en un amor fuerte y firme. Esto es conocido como fe en Dios. El apóstol Pablo plantea una pregunta directa y confrontadora:

“¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde, queriendo decir que Dios siga perdonando una y otra vez? ¡De ninguna manera!”
Esto sería hipocresía de nuestra parte. Porque si nos entregamos a Dios de corazón y le dijimos adiós al pecado, ¿acaso pensamos que Dios no está vivo y que no lo ve todo? Si verdaderamente nos arrepentimos de corazón, ¿cómo vamos a seguir jugando con Dios y viviendo en el pecado? Y si sentimos deseos de seguir pecando es porque no estamos escudriñando la Biblia y pidiendo ayuda a nuestro Dios en el nombre de Jesús para que nos haga firmes.

Esto demuestra que no estamos enamorados plenamente de Él. Si te entregaste a Dios, ten carácter y firmeza, y camina como un soldado que no tiene nada de qué avergonzarse, que defiende su fe y honra al Maestro. Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

CONCLUSIÓN

Leer y vivir la Palabra de Dios permite que la persona desarrolle una conexión profunda y real con Jesucristo y con nuestro Padre Dios. Esa relación crece hasta convertirse en un amor genuino por Dios, al punto que la vida pasada deja de tener sentido. Lo que antes parecía normal ya no lo es; lo que antes dominaba el corazón, la carne y los deseos pierde su atractivo. Ahora la persona vive diferente, con una esperanza nueva, una identidad renovada y un propósito eterno.

Romanos 5:2, Por la fe (el fuerte amor) que nació en mí (por leer y obedecer la Biblia), Jesucristo nos ha traspasado a un lugar privilegiado donde hoy estamos, y con firmeza y con gozo miramos así el futuro que vamos a compartir en la gloria con Dios.  

En el Nombre de Jesus                                                                                                                         Mayra Benitez ( Sierva de Jesuscristo) 12/23/25 (Humble TX)

Comments

Popular posts from this blog

El Error Fatal del “Viernes Santo” Un Análisis Bíblico y de Exactitud del Calendario

CUAL ES EL PECADO SILENCIOSO QUE TE CONDENA AL INFIERNO?

2026: El Año del Verdadero Comienzo (Como eliminar el peligro silencioso)